jueves, 13 de diciembre de 2007

Video Nueva Zelanda

Como se nos ha acabado el repertorio de mentiras os ponemos un video relleno de animalejos para amenizaros la espera. Mejor poned el volumen alto, que lleva musica de los White Stripes.



miércoles, 12 de diciembre de 2007

De Brisbane a Cairns

El día 8 salimos de Brisbane camino de Cairns. La semana que pasamos en Brisbane nos vino muy bien y cuando cogimos la furgoneta de relocation ya habíamos recargado pilas (también literalmente). No teníamos muy claro qué furgoneta nos tocaba llevar pero al llegar a Maui nos dieron una pedazo de Wolksvagen con baño, ducha y hasta aire acondicionado (aparte del del coche, claro). Es todo lujos excepto que sólo tiene 6 horas de autonomía, y la primera noche la batería casi nos mata de un susto. Se puso a pitar a las 5 de la mañana y nos volvió locos hasta que averigüamos qué demonios pitaba y por qué. Desde entonces, si no estamos en camping la apagamos por la noche y que sobreviva lo que pueda en el frigorífico.


Volviendo a Brisbane, decir que nos dio pena irnos, porque es una ciudad muy agradable. Desde que llegamos a Australia estamos alucinados de lo amable que es todo el mundo. Nos tratan genial en todos lados y cuando nos ven de fuera nos hablan despacito. La gente es mas abierta y mas directa que en Nueva Zelanda y se tratan con muchas menos formulas de cortesia. Desde luego la fama que tienen de simpaticos es bien merecida.


En Brisbane visitamos un centro de koalas, Lone Pine Koala Park, donde pudimos ver una muestra de animales australianos: dingos, cocodrilos, wombats, águilas marinas y koalas, muchos koalas. Estaba muy curioso porque los koalas los tenían subidos a ramas de eucaliptus desperdigadas por todo el parque. Incluso en la cafetería había koalas, unos quince, que dormitaban agarrados cada uno a su rama de eucaliptus. También vimos una demostración de aves de presa y otra de pastoreo. A mí lo del pastoreo me engancha mucho. Desde que me mudé a Barcelona, donde las teles locales ponen muchos concursos de pastoreo, como esté haciendo zapping y vea uno ahí que me quedo. El show que vimos en el centro de koalas era muy sencillo; lo mejor el toque australiano del pastor estilo outback y el perro que pastoreaba subido encima de las ovejas.

Los días que estuvimos en Brisbane también los aprovechamos para planificar los venideros. De momento estaremos en la Barrera de Coral un par de semanas y luego hemos alquilado un 4WD para ver el Outback.

Mañana tenemos que llegar a Cairns. Es lo malo de las relocations, que has de hacer muchos kilómetros en pocos días. Lo bueno es que el alquiler es baratísimo y que te pagan la gasolina. Lo primero lo puedes arreglar alargando la relocation un par de días, si es posible, a un precio bastante bueno (75 $/d en nuestro caso). Eso te permite tener un par de días de no moverte en los que puedes visitar alguna cosa o hacer alguna actividad. En el trayecto que nosotros estamos haciendo, hemos ido rápido los dos primeros días y el tercero y el cuarto paramos en Airlie Beach para hacer una excursion a las Whitsunday Islands.

Airlie Beach es el típico sitio surfero que uno se imagina cuando piensa en Australia. Está lleno de gente joven, de excursiones en barco y de tiendas de postales y ropa playera. Nosotros salimos una noche (tarde-noche para nosotros, noche-noche para los australianos) y el ambientillo era mochilero total. Estuvimos en un bar donde dos rockeros-surferos bien entrados ya en los cincuenta tocaban canciones a demanda. Aquí el tipo de música que triunfa es el aor o adult oriented rock. Hay un montón de emisoras que ponen aor (mientras escribo este post los New Radicals suenan en la radio). Nosotros tan felices.

En Airlie Beach la oferta de excursiones para hacer snorkel no tienen fin. Tras mirar unos cuantos folletos nos decidimos por Ocean Rafting, que prometían 2 paradas de snorkel, merendola y velocidad a buen precio. En todas te alquilaban o prestaban stinger suits, unos trajes que te cubren todo menos las manos, los pies y la cabeza y que te protegen de la picadura de las medusas. En Airlie Beach desde noviembre a mayo y pese a tener una playa de postal, no pueden bañarse por las medusas, y se han construído un lago artificial de uso público al lado. Las medusas australianas son un poco más peligrosas que las que encontramos en las playas españolas. Hay dos tipos, la que he mencionado antes y la Irukandji que pueden ser mortales y que, como nos dijeron ayer, si te pican te aseguran un viaje en helicóptero y unas cuantas semanas en el hospital.

Ayer, como se había acordado, nos recogieron los de Ocean Rafting y nos montaron en un barco. Nos llevaron a ver la Whitsunday island en una lancha que iba a todo trapo. La isla era muy fotogénica, con una playa de arena blanca y el agua color turquesa. Comimos allí y luego paseamos por la orilla, viendo como nadaban a nuestro lado tiburones cebra. Los tiburones cebra eran pequeñitos, unos 60 cms y si te aproximabas, huían como gallinas.

Después de comer nos llevaron a hacer snorkel a la parte norte de la Hook island. Primero nos soltaron en un sitio en el que lo primero que vimos al caer al agua fue una pedazo de medusa a unos 2 metros por debajo. El resto de gente también la vió y lo comentó, todos nos desplazamos para otro lado y ahí quedó la cosa. Luego en una guía de medusas vimos que era de las que pican pero poco. Si los demás la identificaron al instante ya no lo sé, pero nadie se subió al barco al verla. Al minuto de bajar también me di cuenta de que mi funda acuática para la cámara (Aquapac) no valía para nada y la cámara nadaba en un charco pese a haber hecho todas las pruebas antes de meterla. Por suerte había tenido la precaución de doblar la protección con un ziplock y esto la salvó.

En el primer sitio de snorkel había mucho coral pero pocos peces, pero en el segundo nos hartamos de ver peces de todos los tamaños y colores que nadaban por entre nosotros buscando las migas de pan que les tiraban desde el barco. Había varios de unos 60 cms con aspecto prehistórico que aún no he conseguido identificar, que se paseaban por entre la gente a ver si les caía algo. Yo, que soy de secano, nunca había visto peces tan grandes fuera de los acuarios o los documentales.

Al final, y para rematar el viaje, nos llevaron a toda leche hasta casi el puerto para recocijo de los asistentes que saltábamos como pulgas al ritmo de la lancha. A eso de las 5 nos dejaron en el camping, contentos y agotados, y a las 10 ya estábamos en el sobre.

jueves, 6 de diciembre de 2007

La risa de la Kookaburra

En un post anterior dije que Brisbane nos recordaba algo a Barcelona. En realidad lo único que tienen en común es que son ciudades llenas de gente con edificios "de ladrillos", un clima algo bochornoso en verano, y quizás algunos edificios altos que parecen diseñados por el mismo arquitecto (tipo Diagonal Mar). Pero supongo que la escasez de ciudades en N.Z. nos condicionó un poco, porque en el resto son muy distintas. Para empezar, los edificios históricos de Brisbane son más modernos que nuestra casa de Barcelona, o lo que es lo mismo, tienen poco más de un siglo. El centro de la ciudad alterna edificios antigüos con algunos rascacielos, iglesias y multitud de centros comerciales interiores. Las calles centrales están dominadas por restaurantes y bares con terraza que desaparecen a partir de las 5 de la tarde, dos horas antes de que se haga de noche, y que hasta esa hora están abarrotadas de gente de todos los tipos y colores (y no son turistas!). Pero donde realmente se notan los 15.000 km de distancia es en los barrios residenciales y en sus casas de hierro y madera que recuerdan un poco a las de Louissiana. Y en la vida natural, claro.

Para que os hagais una idea de como es esto os diremos que aquí la expresión "matar dos pájaros de un tiro" es símil de desperdicio, porque si disparas al aire aleatoriamente lo normal es que caigan por lo menos cuatro bichos, y ninguno de ellos de menos de 2 kilos. Nuestra pensión, situada a diez minutos del centro y a diez minutos de Chinatown, se llama Kookaburra Inn en honor a uno de los pájaros que al parecer abundan por aquí, la "Kookaburra que ríe". Son unos bichos parecidos a los pelícanos, algo más pequeños, con una cabeza aparatosamente grande y un pico que parece sonreir. Cuando llegamos nos hizo gracia, y confiamos en poder ver alguna en los 7 días que íbamos a pasar aquí. Nuestra habitación está al lado de un patio rodeado de árboles y plantas, y como en la habitación hace bastante calor nos hemos salido fuera a cenar, desayunar y a escuchar a los "pajaritos", aunque esto último no era necesario porque desde la habitación se oían exáctamente igual que si estuviéramos en la selva. En realidad en la primera noche casi no nos dejaron dormir con sus chillidos, peleas y ruidos de ramas a punto de quebrarse. También hemos compartido patio con un sapo con capacidades vocales similares a las de Pavarotti. No hemos llegado a verlo porque parecía estar enterrado bajo tierra, pero ahora ya sabemos que si le tiras dos o tres vasos de agua encima se tranquiliza y se calla hasta que vuelve a tener sed. IMG_0635

El día siguiente lo pasamos dando un paseo por uno de los parques paradisíacos que tienen por aquí, con sus laguitos, árboles de todo tipo, bancos, pérgolas y demás. De los diez tipos distintos de pájaros que vimos los únicos mínimamente reconocibles para nosotros eran las palomas y las urracas, el resto parecían todos mutantes, especialmente unos muy grandes y desgarbados con pico en forma de hoz que luego descubrimos que se llamaban ibis. Entre pájaro y pájaro nos dimos cuenta de que inmóviles en las piedras en las que daba el sol, junto a las que estábamos sentados, dormitaban unos lagartos de entre 30 y 70 centímetros de largo que al principio confundimos con iguanas. Creo que no llegamos a gritar. Cuando empezó a ponerse el sol y los lagartos se metieron en el agua nos fuimos de vuelta al hotel, donde compartimos cocina y comedor con una pareja de Taiwan. Ellos también habían estado oyendo ruidos por la noche, y el chico estaba seguro de que se trataba de la misteriosa kookaburra porque en el mercadillo había encontrado un libro de animales australiano que al abrirlo emitía el ruido del animal que aparecía en cada página, y uno de ellos era la kookaburra. Total, que nos fuimos a la cama acompañados de nuevo por la risa de la kookaburra, que en teoría era algo así como "kukukukukukukakakkakakaaaaa" pero que a nosotros nos sonaba más bien como "ñiñiñiññiñiiiiiiii". Y más que reirse parecía que se peleaban. Yo esa noche soñé con murciélagos y volví a dormir más bien mal.

Eso fue anteanoche. Ayer por la mañana nos dedicamos a buscar una guía de animales por las librerias de Brisbane, que finalmente encontramos. La verdad es que teníamos mono de librería, y las de Australia están muy bien. Dimos vueltas varias, nos conectamos a Internet y empezamos a planificar el resto de nuestra visita a Australia. La vida en Australia no es tan cara como nos pensábamos. Comemos por 4 o 5 euros y dormimos por unos 20 cada uno. Yo hasta fui al cine por menos de 6 euros. Pero las distancias son tan largas que moverse de un sitio a otro resulta carísimo, especialmente al outback, donde está el Uluru. Hemos calculado que aquí nos vamos a tener que gastar un 35% más que en N.Z. o Japón, y eso que ya nos hemos aprendido algunos truquitos. Por ejemplo, de Brisbane a Cairns (1000 y pico km) iremos en una caravana de relocation que nos sale casi gratis y en la que además nos pagan la gasolina. El único problema es que te dan pocos días (6, 4 gratis y 2 de pago que hemos añadido nosotros) para tantos kilometros, y se trata de una de las zonas que más vale la pena. De Cairns a Alice Springs (en el desierto central) iremos en avión, y desde allí alquilaremos un 4x4 con cama para ver la zona durante 10 días, a precio de oro. Esperamos poder salir de Alice Springs en otra relocation con destino desconocido, pero no lo tenemos claro aún. En cualquier caso, ya empezamos a mentalizarnos de que si en algún sitio nos vamos a dejar más dinero del pensado va a ser aquí. Carol insiste en que son más o menos los números que hicimos antes de empezar el viaje, y tiene razón, pero...

Tras superar la depresión de los numeritos nos volvimos para el hostal cuando ya anochecía, pasando antes por el supermercado para comprar la cena. Al salir volvimos a oir el sonido de las kookaburras, en plan masivo, pero seguíamos sin verlas. No habíamos andado ni dos minutos cuando Carol dijo "¿¿¿Qué es eso de ahí arriba???". Por el cielo, a unos 30 metros de altura, revoloteaban graznando una especie de cuervos grandotes que no eran cuervos. Eran unos pedazo de murciélagos del tamaño de un gato, que entre ala y ala se acercaban al metro de envergadura, revoloteando alrededor de un árbol de tres pisos de alto que temblaba cada vez que uno de ellos se colgaba a descansar. Por un momento me dieron ganas de decir "A la batcueva, Robin!", pero en ese momento caí en la cuenta de que posiblemente las kookaburras de nuestra batcueva se reían raro porque no eran kookaburras sino murciélagos gigantes, así que en el hostal no íbamos a estar mucho más seguros. Nos quedamos un rato debajo del árbol intentando sacar vídeo o fotos, pero ya estaba demasiado oscuro. Hoy hemos vuelto a dormir al arrullo de los murciélagos gigantes, pero por lo menos yo ya no he tenido pesadillas.

Y mañana nos vamos a la reserva natural de Koalas de Lone Pine, donde se supone que hay bichos de todo tipo. Me parece que no va a haber mucha gente... para que van a ir aquí al zoo si los tienen en cada jardín??

martes, 4 de diciembre de 2007

Como visitar Nueva Zelanda en caravana

Nuestra visita a Nueva Zelanda ha sido nuestro bautismo de fuego en el mundo de las caravanas, por lo que no os extrañéis si comentamos aspectos aparentemente evidentes. Por ejemplo, aquí se conduce por la izquierda. Es algo que casi todo el mundo sabe antes de llegar, pero el dato completo es "aquí se conduce por la izquierda, se desconocen las carreteras, los signos de señalización son ligeramente distintos, se suele utilizar un vehículo más grande de lo habitual y cuando te dan la caravana llevas unas 30 horas de vuelo a la espalda y un jet-lag de no te menees". Así que cuando realmente te encuentras en situación, es algo estresante. Lo mismo pasa con muchos otros aspectos de la caravana cuando no estás acostumbrados a ellos. En este post intentaremos dar algunas pistas sobre los aspectos importantes a tener en cuenta si planeais visitar Nueva Zelanda en caravana o furgoneta.



Nueva Zelanda es un país preparado para viajar en caravana. Hay cultura caravanera, muchas empresas de alquiler y campings en todos los lugares, sean ciudades o rincones remotos. Es seguramente la forma ideal de viajar por un país en el que la naturaleza lo domina todo y en el que las ciudades no son más que excepciones.



Empresas de alquiler y precios



Hay muchas, y no sabríamos deciros si unas son mejores que otras. Lo que nos ha parecido ver es que en general pagas por lo que obtienes, y que cada una se segmenta en un determinado sector. Maui, Britz y Apollo son las más abundantes y generalmente las que lleva gente de edad media-alta. Son algo más caras, pero también son vehículos más nuevos, que luego revenden a las empresas más económicas. Escape, Wicked, Backpacker o Jucy Rentals se orientan al sector medio-bajo y son más frecuentes en gente joven. Los precios varían bastante en función del modelo y la temporada y algo menos en función del número de días que la alquilas. Las de gama media-alta son caravanas de verdad, mientras que las de de gama medio-bajo suelen ser furgonetas Toyota adaptadas con mayor o menor esmero. Cuanto más pagas, mayor comodidad, pero también mayor tamaño y menos flexibilidad para acceder a los sitios. Esto último es bastante importante, porque muchas carreteras interesantes son de gravilla, poco recomendables o prohibidas para vehículos grandes. Las grandes tienen un problema añadido, que es la duración de las baterías que alimentan la nevera. Suelen durar menos de 10 horas con el motor apagado. En realidad son caravanas pensadas para pasar la noche en campings, por lo que si piensas acampar al aire libre son más convenientes las pequeñas.



En nuestro caso alquilamos a Jucy Rentals un modelo Cruiza (Toyota Hiace adaptada) por cuarenta días de temporada media y alta, pagando unos 90 dolares neozelandeses (aprox 45 €) de media al día. Por debajo sólo estaban los modelos de Wicked y Escape, en los que la adaptación consiste únicamente en que la parte trasera se hace cama. En la nuestra por lo menos había nevera, fregadero, cocina y caja de seguridad, lo que nos da cierta comodidad y mucha independencia. La caja de seguridad es un factor en el que no pensamos en su momento, pero que nos ha sido muy muy útil teniendo en cuenta la cantidad de cacharros electrónicos que llevamos. Damart tuvieron más suerte o más idea y contrataron una del mismo modelo, precio parecido y mucha mejor distribución interna. La distribución no afecta mucho al precio, pero es un factor importante que da o quita comodidad, y la comodidad cuando te pasas muchas horas conduciendo, cocinando o durmiendo en 7 metros cuadrados es vital. Si contratáis furgoneta os recomendamos muy mucho una con una distribución similar a las Hiace de Britz. Otros consejos, que sea diesel, que tenga caja fuerte y que el grifo lleve bomba incorporada, y tened muy en cuenta la duración de las baterías. En nuestro caso podían aguantar unos dos días sin poner el motor en marcha.



Otros gastos inherentes al alquiler de la furgoneta son los campings, la gasolina y la alimentación. Los cámpings (plaza con alimentación eléctrica) suelen costar entre 15 y 20 dólares por noche y persona (al menos en Octubre/Noviembre; en Diciembre y Enero suben algo más) y la gasolina está a mitad de precio que en españa, más o menos un dolar NZ el litro. En lo que llevamos de viaje nuestro promedio es de 200 km al día y 7,2 € por cada 100 km. Salen unos 14 o 15 € al día de fuel. Pensad que si lo hacéis en menos tiempo seguramente hareis más km por día y que si además tenéis un vehículo diesel tendréis que pagar un extra por impuestos de 3 dólares x 100 km. Respecto a la alimentación, aunque los restaurantes de NZ no son muy caros ( 2 o 3 € una hamburguesa contundente, 5 o 6 un plato en un asiático) en la furgoneta podréis ahorrar y sobretodo comer lo que os apetezca en el momento en que os apetezca. La bombona de gas que viene con la furgoneta dura entre 20 días y un mes y recargarla cuesta menos de 2 €. Por otra parte, encontraréis casi todos los alimentos habituales en España más o menos al mismo precio promedio: los productos mediterráneos más caros que allí y los cárnicos y algunas frutas (aguacate, kiwi..) más baratos.



Los transportes alternativos(coche, autobús) salen más baratos en alquiler pero más caros si sumas el alojamiento (30€ las habitaciones dobles) y la alimentación (5-20 € día). La única alternativa más barata es tirar de coche + tienda de campaña, pero es considerablemente más incómoda que la furgoneta.



Cómo ahorrar dinero en la furgoneta



Hay varias alternativas para ahorrar dinero en el alquiler de la furgoneta, que sin duda es el gasto más importante del viaje, vuelos aparte. La ideal es la compra/venta. Tanto las empresas de alquiler como los viajeros mueven un mercado importante de compra venta de furgonetas viejas a precios muy económicos y con altas posibilidades de recolocación por un precio similar. El problema es que tienes que tener tiempo para gestionar las dos transacciones, que pueden llevar varias semanas. En nuestra opinión sólo es una opción interesante si vas a pasar seis meses o más por aquí, por lo que en nuestro caso no la contemplamos. La otra forma de ahorrar mucho dinero es mediante las relocations. El truco de las relocations es simple. El 80% de los turistas aterrizan en Auckland y allí mismo recogen la furgoneta con la que viajan a lo largo y ancho de las dos islas, acabando su recorrido en Chistchurch, Queenstown o cualquier otro punto de la isla sur. Desde allí hay que volver a subir muchísimas furgonetas hasta la isla norte, por lo que las agencias de alquiler tienen ofertas de relocation que salen casi gratis. En algunas hasta te dan cheques para gasolina o te pagan el ferry entre islas. A cambio te comprometes a entregar la furgoneta en la otra punta del país en un plazo muy corto de tiempo (de 3 a 6 días dependiendo de la oferta). Las relocations son ideales si tienes mucha flexibilidad, si aterrizas en la isla Sur y si no te angustia replanificar la ruta cada día. Nosotros conseguimos dos durante dos semana en Australia y nos ahorramos un buen dineral, aunque tuvimos que hacer muchísimos km en pocos días y saltarnos algunos sitios que nos interesaban. Nuestros amigos de Damart viajaron gratis casi la mitad de los días en caravanas de gama alta por N.Z.. Para más información sobre su experiencia podeis visitar su blog.



Otro truquito que os puede ahorrar algún dinero es comprar un convertidor de corriente continua para poder recargar cámaras, portátiles y cualquier otro aparato sin necesidad de pasar la noche en campings. Los puedes encontrar nuevos en la cadena Dicksmith (30 €) o de segunda mano en los Cash&Converters. Se enchufan al encendedor, y gracias a ellos podrás tener siempre cargado todo el equipo. Si no te lo quieres llevar para casa los puedes volver a vender en el Cash&Converter por la mitad de lo que te costó.



Seguro



Otro factor a tener en cuenta es el tema del seguro. En el alquiler se incluye un seguro mínimo que no cubre daños propios, por lo que al precio del alquiler debéis sumar una fianza que puede llegar a los 1000 € (mucho cuidado con el límite de la tarjeta) de la que se os descontarán daños, desperfectos y multas en la furgoneta. Sí durante el viaje tienes un accidente y la furgoneta sufre daños se quedarán la fianza y te obligarán a dejar otra igual para proseguir el viaje con una furgoneta de repuesto. Si pagas una cierta cantidad al día puedes reducir la fianza a la mitad o incluso a cero, pero te puede costar bastante caro, especialmente si es para un alquiler largo. En nuestro caso sólo contratamos un seguro adicional de ruedas y parabrisas por 1 euro extra al día. Usamos 40 días con la furgoneta sin ningún problema. Con el alquiler siempre se incluye un servicio de atención en carretera que será gratis si se trata de un problema mecánico y de pago si se trata de un error del conductor (quedarte sin baterías, gasolina, etc...). En nuestro caso nos devolvieron la fianza entera, y lo mismo nos ha pasado en Australia con las 3 o 4 que alquilamos. También es cierto que conducimos con cuidadito :)



Cómo alquilar



Se puede hacer desde Internet dejando una fianza. Es frecuente que te vayan a buscar al Aeropuerto o al hotel en el que te alojes el día de inicio del alquiler y te expliquen mínimamente como funciona la furgoneta/caravana. Cuidado porque asumen que sabes de que va el tema y tampoco se esmeran mucho con las explicaciones, especialmente las empresas de gama baja. Si vas a ir en Diciembre o Enero mejor reserva con tiempo, si vas a utilizar relocations busca ofertas una o dos semanas antes y mientras estés allí. Si jamás has utilizado una caravana es recomendable que te lo tomes con calma los primeros días. Realmente el único problema para alquilar una furgoneta en N.Z. es aclararte con ellos por teléfono, porque tienen un inglés un poco complicado.



Dónde acampar



Mucha gente, incluídos nosotros, llega a N.Z. pensando que se trata de un país extremadamente seguro en el que se puede acampar en cualquier sitio. Nosotros no hemos tenido ningún susto ni hemos visto peligro en ningún lado, pero la gente local te recomienda a todas horas que no acampes fuera de los campings ni dejes objetos de valor en la furgoneta. No sabemos si lo hacen de buena fe o para que te dejes el dinero en los campings, pero la verdad es que si hubiéramos seguido sus consejos al pie de la letra la furgoneta hubiera sido poco menos que inservible. Si quieres hacer excursiones, visitar atracciones, etc, inevitablemente tienes que dejar el vehículo aparcado en sitios aislados ideales para los ladrones. En muchos zonas de parking, especialmente en la isla Norte, te avisan de que hay ladrones actuando en la zona, y prácticamente te acusan de fomentar el robo si dejas allí la furgoneta. También es frecuente encontrar furgonetas con pegatinas en las que se lee "Robar es un delito" o "Dios te está vigilando", pero policías se ven más bien pocos. A nosotros nos parece que como aquí son más bien beatillos confían la seguridad pública a los angelitos, lo que también nos induce a pensar que exageran algo porque están poco acostumbrados a comportamientos incívicos. El nivel de alerta al que estamos acostumbrados en España nos parece más que suficiente para evitar hurtos, lo que no impide que sea muy recomendable llevar una caja de seguridad en la furgoneta.



Respecto a dónde acampar para pasar la noche... es todo un mundo. La opción natural, porque todo está preparado para ello, es acampar en un camping y pagar los 15/20 € que suelen costar. Las instalaciones suelen ser buenas, con cocina, sala de TV/Internet y duchas y servicios limpios y agradables. Pero los horarios son estrictos, Internet caro y en ocasiones te sientes un poco esquilmado porque en algunos (pocos) cámpings te hacen pagar hasta para ducharte y en todos te cierran la recepción y las cocinas a las 10 de la noche como tarde y te echan a las 10 de la mañana siguiente. La cadena Top10 tiene campings de calidad repartidos por todo el país y un carnet de socio que también se puede utilizar en la cadena Big4 australiana. Si queréis acampar en campings privados, los Top10 son una buena opción.



Si tenéis un presupuesto ajustado o no os apetece adaptaros a los horarios de los campings hay más opciones interesantes, como los camping del DOC (Departamento de Conservación). Se trata de zonas de acampada públicas que ofrecen servicios limitados y precios reducidos. Son ideales para ir por libre y gastar poco dinero (algunas son gratis y en otras pagas sólo si no te apetece madrugar mucho). En unas pocas encuentras servicios similares a los de un camping de pago, como cocina, duchas y alimentación por dos o tres € al día. Son algo difíciles de encontrar, pero valen mucho la pena y suelen disfrutar de entornos pintorescos. En los puestos de información de cualquier pueblo o atracción turística encontraréis catálogos del departamento de conservación con la lista completa de los campings y sus características. Aún así, algunos os costará encontrarlos y a otros no podréis acceder con coche, así que intentad contar con planes alternativos. Si vais en temporada alta deberéis reservar y os encontraréis precios más caros. Evitad el campamento de Abel Tasman, es carísimo y casi no ofrece servicios. Por contra, si pasáis por los Nelson Lakes y St Arnaud (isla Sur) no dejéis de parar en el campamento del DOC, tiene casi los mismos servicios que un camping de pago y es prácticamente gratis. Otros sites interesantes son los de Cape Fear (isla Norte) y el de Otaki Forest. Desde los campamentos del DOC suelen salir pistas de trekking muy interesantes.



Finalmente está la opción de acampada libre, que es evidentemente la más barata y la menos legal. En algunos sitios aparentemente ideales para acampar, como aparcamientos de zonas turísticas o playas, tienen carteles en los que prohiben expresamente pasar la noche. En algunas regiones la prohibición es general fuera de los campings privados. En el resto no sabemos si es legal o no, pero nosotros acampamos sin que nadie nos dijera nada, y hemos ido viendo que mucha otra gente lo hacía también. La principal dificultad es que todo el campo tiene dueño, y en consecuencia está vallado. Pero si te vas fijando y te metes por carreteras secundarias acabas encontrando sitios cubiertos por árboles, terraplenes o zonas de picnic en las que no prohiben expresamente acampar. Cuanto más turística es la zona y más playera más difícil es encontrar un buen sitio gratuíto y más prohibiciones hay.



Como orientación os detallamos una serie de sitios (lo iremos ampliando) en los que hemos encontrado buenos sitios para pasar la noche, aunque dependiendo de las comodidades o sensación de seguridad que necesitéis os pueden parecer más o menos adecuados:



Isla Sur:

  • Nelson Lakes,campamento del DOC en St Arnaud. Cocinas, alimentación y duchas junto a un lago. Pagas 2 o 3 €, pero vale la pena.
  • Lago Pukaki. A menos de 1 km al este del punto de información, pasada la presa, sale un caminillo de cabras de la carretera 8 hacia el lago. El caminillo lleva a una zona que no se ve desde la carretera en la que verás multitud de restos de hogueras. Seguramente no serás el único que acampe allí esa noche. (Gracias por la pista Damart!)
  • Lago Waitaki. Los lagos de la zona tienen multitud de zonas de acampada, parecen gratis pero son de pago. Oculto entre todos ellos hay uno que es gratis, en la presa del lago Benmore. Nosotros nos lo saltamos :(
  • Península de Otago. En el carpark de la Sandfly Bay, donde se pueden ver pingüinos de ojos amarillos y leones marinos, en teoría está prohibido acampar, pero fuimos unos cinco coches los que lo hicimos, algunos hasta con tiendas de campaña. El tema es que la mejor hora para ver a los animales es cuando empieza a oscurecer o a amanecer, y la carretera de acceso es muy mala para conducir de noche. Al menos esa es la excusa que nos preparamos nosotros por si alguien nos decía algo :)
  • Catlins. Cannibal Bay. En ningún sitio prohiben acampar, y nosotros lo hicimos con otras 3 furgonetas a 10 metros de la playa. Cuidado con las focas y los leones marinos, es posible que se autoinviten a desayunar!
  • Catlins. Waipapa point. Hay un lavabo público cochambroso, pero las vistas están muy bien y suele haber overbooking de caravanas a última hora de la tarde buscando el mejor sitio para pasar la noche.


Nuestra opinión


Después de dejar N.Z. y de recorrer parte de Australia también en furgo estamos más convencidos aún de que N.Z. está hecha a medida de la furgoneta. No podemos decir que sea la forma más económica de viajar allí, pero sí la que ofrece la mayor satisfacción, o eso creemos. Australia, por ejemplo, es demasiado grande para hacerla en caravana y no hay casi alicientes entre sitios turísticos, pero en NZ realmente disfrutas tanto cuando conduces como cuando llegas al destino, que suele ser impresionante. También hemos visto claro que vale la pena usar los campamentos del DOC o acampar por libre con frecuencia, porque da mucha más flexibilidad y en muchos casos puedes acampar en sitios realmente espectaculares. Los campings están bien, pero realmente son sus duchas lo único que echas de menos cuando acampas por libre. En cuanto a la furgoneta ideal... a mayor tamaño mayor precio, mayor comodidad (en camping), menor libertad y menor facilidad para conducir. Las caravanas grandes están pensadas para ir por carretera asfaltada y dormir en campings, así que si queréis tener más libertad y ahorrar algún dinero os recomendamos una pequeña o mediana, y mejor si tiene caja fuerte. En cuanto al mes ideal para visitar N.Z. es algo bastante relativo. Nosotros fuimos en Octubre-Noviembre. En Octubre aún hace fresco como para aprovechar el mar y hay algunos caminos y carreterillas cortadas por temas de ganado. Noviembre era perfecto para disfrutar de la isla sur y caminar, pero no sabemos si en la isla norte hacía suficiente calor como para aprovechar las playas y lagos. A finales de Noviembre ya empezaba a hacer calor de verdad, por lo que nos pareció que en Diciembre haría demasiado para dormir en furgoneta y para hacer caminatas. Creemos que Noviembre y Mayo son los meses ideales porque el tiempo es fresco pero agradable, no hay casi nadie aún y los precios son más bajos.

Videos

Como en Australia los cibercafes van mas rapidos y son mas baratos vamos a aprovechar para subir los videos de Nueva Zelanda que no hemos subido hasta ahora. De momento os pongo uno con paisajitos y musica de Elliot Smith.



lunes, 3 de diciembre de 2007

Los Kiwis, la comida y los viajeros del camino

En un post anterior un lector anónimo nos reclamaba más información sobre gastronomía neozelandesa y sobre la gente que hayamos conocido en tierra de los Kiwi. Da para un post de cuatro líneas como mucho, así que habrá que rellenarlo un poco para que quepa por lo menos una foto.

En 40 días por aquí lo único que hemos podido averiguar sobre la cultura gastronómica neozelandesa es que o no existe o la tienen muy escondida. Lo más parecido que hemos visto a cocina local han sido los take-aways y fish and chips de comida rápida. Restaurantes con mesas, sillas y manteles sólo hemos visto thailandeses, camboyanos, malayos o turcos, así que lo poco que sabemos lo hemos deducido de los supermercados y de las guías de viaje. En el primer super que visitamos nos dimos cuenta de que los formatos dominantes eran los king-size, giant-size y elephant-size, especialmente si se trataba de salchichas, bacon, jamón o cordero. Suponemos que como los núcleos de población son muy poco densos las familias bajan a abastecerse a los pueblos cada dos o tres semanas y lo compran todo por toneladas. También es cierto que la corpulencia y, por que no decirlo, el sobrepeso evidente del 70% de los neozelandeses nos induce a pensar que aquí la gente come bastante a lo bruto. Las salchichas de todo tipo y tamaño predominan sobre el resto de productos del supermercado, aunque la verdad es que también tienen una buena variedad de verduras y frutas que seguramente usan como decoración. Sabemos también que en algunas regiones tienen mucha fama los crayfishes (una especie de cangrejos) y los whitebait. Estos últimos son una especie de anguilas pequeñas y transparentes, casi fideos, que se pescan con una red parecedida a un cazamariposas y se venden por litros. Al parecer los fríen rebozados en harina y los comen enteros, ojos incluídos, a modo de delicatessen.

Las librerías que hemos visitado, todas ellas clónicas y más bien poco provistas, también nos han servido para sacar algunas conclusiones respecto a la dieta neozelandesa. Al parecer aquí una buena comida no se va a comprar al super de al lado de casa, sino que se va a buscar a su origen, ya sea éste una montaña de 2000 metros, un rio inaccesible o las rocas de un acantilado. Hemos visto varios libros de recetas en los que la primera parte de cada una de ellas consiste en un mapa con la zona de pesca o caza recomendada para obtener los ingredientes y en los que las fotos no son del plato acabado sino del producto vivo, del paisaje o de los cazadores en plena tarea. Es normal que con tanta afición al campo haya infinidad de revistas sobre pesca y caza, pero nos ha sorpendido lo especializadas que llegan a ser. Las dedicadas en exclusiva a la caza del jabalí son las que más nos han impactado. En primer lugar porque no entendemos como puede haber mercado para cuatro revistas distintas sobre caza del jabalí si son menos de cuatro millones de neozelandéses, y en segundo lugar por la bestialidad de las imágenes que publican, llenas de machetes ensangrentados, cazadores posando mientras destripan a sus presas o adolescentes acarreando a la espalda jabalies que son casi más grandes que ellos.

En realidad nuestra relación con la comida neozelandesa ha sido bastante puntual, casi tan puntual como nuestra relación con los Kiwis, con los que sólo hemos hablado para pagar en las gasolineras, campings y supermercados. En contadas ocasiones la conversación se ha alargado más de lo justamente necesario, en los más de los casos porque el kiwi iba a lo suyo y en otras porque el idioma les tiraba para atrás. Era curioso ver como los kiwis más extrovertidos y campechanos se iban haciendo pequeñitos cuando se daban cuenta de que no eras de allí y, sobretodo, no les entendías ni la mitad de lo que decían en su cerradísimo inglés. En cuanto veían que la conversación iba a ser un poco complicada se les mudaba la cara y empezaban a dar pasitos hacia atrás disimuladamente, como queriendo huir. Viniendo de Japón, donde la gente te entendía y se hacía entender con cuatro palabras, nos ha resultado doblemente chocante que en Nueva Zelanda fuera tan problemático comunicarse, así que entre eso y los días y días que nos hemos pasado aislados en el campo no es de extrañar que se nos soltara la lengua en cuanto encontrábamos una oportunidad.

Que la verdad es que no fueron muchas. Aparte de los días que pasamos con David y Marta sólo hemos tenido conversaciones más o menos largas con la jefa del caping Top10 de Whangarei, que había vivido en Barcelona hacía muchos años y hablaba castellano, con el dueño del camping de Dunedin, que había visitado Barcelona y la Costa Brava ese mismo verano y con la chica de Ezy Rentals que nos llevó al aeropuerto, que estaba enamorada de Barcelona. Es que Barcelona aquí triunfa bastante (bastante más que Madrid :P) y en un libro que ojeamos incluso hablaban de mi barrio del Clot, concretamente de la estación de cercanías. La autora decía algo así como "Con un nombre como Clot (boquete) era evidente que se tenía que vengar del mundo y hacérnoslo pagar de alguna forma. Estuvimos perdidos allí durante dos horas...". Lástima que la señora no pueda estar allí ahora y ver como ha mejorado el servicio de cercanías en estos últimos diez años... XD.

En fin, que con los kiwis no hemos hecho muchas migas. Con los viajeros del camino algunas más. Coincidimos con dos valencianos muy majos (Carla & company) en la cocina del camping del Tongariro. Estaban un poco atabalats porque tenían quince días para ver toda Nueva Zelanda y andaban liados con planos y timings, pero tuvieron tiempo para dejarnos unos platos y cubiertos que nos habíamos olvidado en la caravana (gracias!). Luego, mientras veíamos los pancakes de Punakani (¿?) con David y Marta, conocimos a cuatro catalanes talluditos, que nos triplicaban en energía, que llevaban un plan muy similar al nuestro y que se notaba que también tenían ganas de hablar. De ellos aprendimos una nueva palabra que se nos ha quedado grabada y ya no vamos a dejar de utilizar: "los powers", que equivalen a una unidad de la moneda local del sitio en el que estás. ¿Cuanto vale esto? 20. ¿Pero 20 que? ¿20 euros, 20 yenes, 20 rupias, 20 dolares...? 20 powers, y así no tienes que concentrarte en recordar que moneda estás usando en ese momento. Genial, sobretodo cuando cambias de país con más frecuencia que de ropa interior. Nos intercambiamos consejos y aventurillas varias y tras apuntarnos los mails los integrantes del equipo "Mejillón" seguimos para el norte mientras el equipo "Powers" bajaba para el sur. Semanas más tarde nos volvimos a encontrar en Queenstown, como no, en los lavabos públicos y ahí se nos acumuló el trabajo, porque todos teníamos ganas de hablar pero... unos se tenían que ir al aeropuerto, otros estuvimos mirando un transformador que no funcionaba, comparando rutas, etc.. y todos teníamos que pasar por el lavabo, que por eso estábamos allí. Nos despedimos de Maite, Manu & Powers conscientes de que iba a pasar tiempo hasta que volviéramos a conversar con alguién más y con la esperanza de reencontrarlos en Indonesia, Malasia o cualquier otro rincón de Asia.

Lo mejor y lo peor de Nueva Zelanda es que aquí la gente es casi una anécdota. Aunque hemos disfrutado muchísimo con los paisajes, las caminatas y los animalejos (hasta el punto de que creemos que jamás encontraremos un país comparable) hemos echado en falta el dinamismo y la sobreestimulación de las ciudades. Ahora, recién aterrizados en Brisbane , que nos recuerda vagamente a Barcelona, somos más conscientes todavía de lo urbanitas que somos, y de lo mucho que nos gusta sentarnos en un banco y ver pasar a la gente. Por cierto, lo de que casi todos los australianos tienen un antepasado carcelario tiene pinta de ser verdad, al menos a vista de banco callejero...







Comunicacion estilo Kiwi

domingo, 2 de diciembre de 2007

Jelou Australia, gudbai Niu Zialan

Ayer dejamos la tierra de las ovejas y los corderitos para subirnos en un vuelo que tras un tránsito un poco acelerado y unas maletas que llegaron de chiripa casi dos horas más tarde, nos trajo a Brisbane, en Australia. Nuestros últimos días en Nueva Zelanda los hemos aprovechado viendo los alrededores de Queenstown, de los que habíamos leído cosas muy buenas que se quedaban cortas. La misma Queenstown es una ciudad bastante agradable con una localización estupenda junto a un lago. También pasamos la noche en los lagos Mavora, a medio camino entre Te Anau y Queenstown, que bien merecen una visita, aunque sólo sea porque allí se rodaron bastantes escenas del Señor de los Anillos, la más reconocible de ellas los bordes del bosque Fangorn.

Tanto Wanaka (en la foto) como Glenorchy, los dos puntos marcados de interés a ambos lados de Queenstown merecen una visita. En Wanaka fuimos a ver el glaciar Rob Roy, que nos costó una buena hora y media de subida. Arriba nos encontramos con una kea, que es una especie de loro enorme que vive en las zonas montañosas de la isla sur. Cuando puede haber keas, el DOC coloca carteles avisando que no se les dé de comer, porque las keas son muy listas y a la que se aprenden que de los humanos se obtiene comida se dedican a saquear coches y tiendas. Dicen que como se cuele en tu coche te lo destroza. Las veces que las hemos visto deambulaban de un lado a otro a ver qué podían quitarte.

Siguiendo la ruta por Queenstown, un poco al noroeste, en Glenorchy, nos acercamos hasta el Chinaman Bluff, donde había un paisaje para quitar el hipo. Lástima que ya no nos quedaba tiempo, pero habían unos paseos en kayak por el río Dart, que recorre esa región, que tenían pinta de ser muy divertidos.

El último día y tras una semana sin pisar un camping, nos alojamos en uno y nos dedicamos a limpiar la furgoneta y hacer las mochilas. Éstas últimas cada día pesan más pero como nos hemos puesto en forma las llevamos cada vez mejor.

Aterrizados aquí en Brisbane nos ha parecido curioso tener jet lag, con sólo 3 horas de diferencia, pero esta mañana a las 5 estábamos abriendo los ojillos. Tanto anoche como esta mañana se oían sonidos de pájaros que no había oído nunca en el jardín, y los pájaros que hemos visto durante el día no los había visto yo antes. En la cena me han aclarado que uno de ellos es la kookaburra que, aunque el nombre me era familiar, ni idea tenía de que podía sonar de forma tan diferente a los pájaros que yo conozco. Esto augura un viaje de descubrimientos. A ver si me puedo hacer con una guía de animales de bolsillo para poder ir reconociendo los animales que nos vayamos encontrando.

Aprovechando el madrugón nos hemos ido a primera hora a explorar la ciudad. Hemos encontrado un mercadillo, para alegría mía y tembleque de Alberto, y nos hemos aprovisionado de fruta. Las fresas que he comprado se olían a kilómetros y estaban de muerte. En un puesto de libros de segunda mano me he comprado Archipiélago Gulag en una versión reducida en inglés que ya veremos si acabo yo con él o él conmigo.

Hablando de libros, acabo de terminar uno que recomendaría a cualquiera que tenga un mínimo interés en viajar: Viajes con Herodoto, de Ryszard Kapuscinski, en el que se mezclan los recuerdos de viajes del autor con pasajes de los libros de la Historia de Herodoto (El sha, El Imperio o El Emperador también son del mismo autor e igual de recomendables) Llevo fatal lo de tenerme que deshacer de los libros que voy leyendo en el viaje, pero no tiene sentido enviarlos a casa. Este pobre en unos días estará en una estanteria del hostel criando polvo o en el contenedor de alguna calle australiana.
El resto del día en Brisbane ha estado muy bien. Echábamos en falta pasear por ciudad, ver tiendas y sentarnos a observar a la gente. En Nueva Zelanda las ciudades son demasiado tranquilas. También se agradece estar en un hostel otra vez, porque viajar en furgoneta da mucha independencia pero también aísla. Después de pasar cuarenta días campo arriba campo abajo, uno acaba cogiendo complejo de participante de Supervivientes versión montañera. Las calles llenas de tiendas de Brisbane nos han sacado del asilvestramiento y la cena, en la que hemos compartido cocina, mesa y conversación con una pareja taiwanesa, ha sido el hecho definitivo que nos ha traído de vuelta a la civilización.