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miércoles, 23 de enero de 2013

Blue Bells 1 - Asiasido 1

Resumen de situación: Teníamos una reserva en el hotel Blue Bells para tres noches, pero el Carlton del hotel (ver siguiente post “Castas”) nos dijo que como los del portal de reservas de Internet no trabajan en fin de semana ?¿ no habían recibido la reserva y sólo tenían disponibilidad para dos noches, pero que nos darían una habitación superior por el mismo precio.

Notas de la primera noche:
– La sábana no llega hasta los pies porque es de cama individual puesta a lo largo. A alguien le ha dado pereza ir a buscar la correcta.
– El camino hasta “la silla del wifi” se complica cuando se hace de noche y se va la luz.
– La red wifi se llama “Glenmore”. El hotel más cercano también. ¿Casualidad? ¿Serendipia? Me imagino al tío que rellenó la ficha del sitio de reservas: “Wifi en las habitaciones... urmmm... Igual se refieren al hotel de al lado. Voy a poner que sí.”
– La “paz y tranquilidad de la naturaleza en acogedores bungalows” y las pelis de bollywood en la tele de los del vecino no son muy compatibles. Horas de sueño:4 (Carol más porque duerme con tapones)
– Al chico del servicio de habitaciones le han hecho creer que trabaja en el Raffles de Singapur. Qué porte y qué maneras. Lástima que no se acuerde de traerme el agua hasta dos horas después de acabar de cenar.

Notas de la segunda noche:
– Una habitación Superior es una habitación que está justo encima de una habitación Inferior. Se accede mediante escalera. Los de la habitación inferior siguen teniendo tele, así que no ganamos nada.
– Los de la habitación superior de al lado tienen tele y les gusta dejarla encendida toda la noche. O eso o tienen un radiocasete con canciones indias.
– La música india, para el que no ha tenido el placer de disfrutarla es, según Carol, “como lo
que hacía Joselito cuando aún no había cambiado la voz pero ya se había metido en el mundo de las drogas”
– Las habitaciones Superiores gozan de mejores vistas, eso es verdad. Desde nuestra terraza Carol estuvo comprobando como los domingueros de la habitación de abajo dejaban su terraza como un estercolero en menos de 20 minutos. También vio un pedo indio en directo y perfectamente coreografiado que va a tardar en olvidar.
– Los domingueros indios se pasan la noche debatiendo que si Ganesh es más fuerte que Shiva a voz en grito. Tiempo de sueño: 2 horas máximo.
– La música india, cuando la oyes el rato suficiente y en un estado de privación de sueño adecuado, es de comprensión universal. Yo le ponía letras de Enrique y Ana.
– El chico del servicio de habitación nos trajo uno de los tres platos que le pedimos. El agua ya no nos la trajo. Alguien debería decirle que llevar una camiseta de un equipo de fútbol por encima de la camisa de vestir no es del todo elegante para el Raffles.

Y a las 6:30 de la mañana siguiente nos íbamos de trekking... Por suerte ya habíamos encontrado y reservado otro hotel (a través de Internet también, como ya no era fin de semana...), así que dejamos todo preparado, llevamos las cosas a la recepción, despertamos a Carlton (que estaba durmiendo en el cuarto de las maletas) , al del Jeep y nos fuimos de trekking toda la mañana con un guía que habíamos contratado el día anterior. A la vuelta, Carlton ya estaba más despierto y nos dijo, al ver que nos íbamos “Oye, habíais reservado para tres noches, no?” “Hombre, sí, pero nos dijiste que para hoy no teníais sitio, así que hemos buscado otro hotel. Ah, ya ya... bueno... es que eso os lo dije el otro día, aquí en la india las cosas cambian muy rápido. Como ya habéis pagado las tres noches... Tenemos una habitación que...” Yo le dije al hombre que no, que no habíamos pagado ninguna noche porque el portal de Internet que supuestamente no curraba en fin de semana ya nos había cancelado la reserva, y que nos quedaban dos noches por pagar. Carol me dedicó una de sus miradas fulminantes y le dijo “A ver, si el único que has hablado con ellos eres tú, Carlton. Tu sabrás si hemos pagado o no”. Lo bueno de no entenderse para nada con los indios es que es reciproco y te da la oportunidad de desdecirte sin problemas. Carlton nos insistía “Bueno, no pasa nada, dadme el teléfono del sitio que habíais reservado para hoy que ya les llamo yo para decirle que os quedáis aquí otra noche, a ver si se van a quedar esperando...”. Yo ya me veía otra noche más sin dormir, así que le dije claramente que nos queríamos pirar porque no había pegado ojo en dos noches y ya parece que se convenció. Nos dedicó su mejor ladeo de cabeza y “okey okey” y nos dio la mano para despedirse entre sonrisas. En el jeep Carol me confirmó que tenía pinta de que nos habíamos ido sin pagar. Chúpate esa, Blue Bell.

En la carretera principal nos esperaba Seiva, “nuestro hombre en Munnar”, en su tuktuk.Salimos a la carrera hacia el nuevo hotel, la “Tea Sanctuary Plantation”, que se suponía que estaba a unos cuantos km carretera arriba. A los pocos metros paramos para que Seiva mirara bien la dirección porque no le sonaba el nombre. La dirección era algo así como “Campos altos de Munnar”. Les llamó por teléfono. No lo cogían. Nos empezó a caer la gota por la frente. Nos veíamos sin hotel. Seiva fue tirando para arriba a ver si se inspiraba y al cabo de unos km volvió a llamar. Esta vez lo cogieron y nos pasó el móvil. Ni idea de lo que nos decían. Se lo pasamos a Seiva para que se apañara en tamil. “Me preguntan que como se llama el hotel que habéis
reservado, que si venís de una agencia de viajes...” y otras cosas inquietantes. Al cabo de un rato cuelga y nos dice que es que no habían mirado el mail (en dos días), y que ahora están comiendo y que no podemos ir aún, que comamos nosotros y vayamos en una hora. Hablamos de un hotel carero carero que en la web parecía sacado de “Memorias de África”, pero al parecer las cosas en la India funcionan así. Ya nos veíamos en BlueBell 2.

Total, que comemos (yo, ante la duda de si iba a volver a cenar ese día y entendiendo la filosofía de mi cuñado David, pedí dos platazos) y nos vamos para la plantación. Pero a la entrada de Munnar, Seiva nos para en algo que parece una comisaría, nos dice que bajemos y que pasemos a una habitación blanca en la que un Philip Banks (ver “Castas”, más abajo) nos hace sentar en dos sillas. Al cabo de un minuto vuelve a entrar y nos dice muy serio “Así que vais a la Tea Sanctuary Plantation, no? Y habéis reservado por internet, no? Y os va a llevar este señor de aquí fuera, no?” Decimos que sí, todo compungidos, y nos responde “Pues hale, marchando”. Nos despacha y listos. Todo raro raro raro.... Pero bueno, subimos al tuktuk y marchando para el Sanctuary, que lo contaremos en otro post a la que podamos.

lunes, 21 de enero de 2013

Incredible India!

Fort Kochi
Con la inocente lógica del que no ha viajado a este país, como es la nuestra, se nos ocurría que, si por 4 euros podías encontrar alojamiento, pagando 40 éste sería diez veces superior al anterior. Tres días en India y hemos salido solitos de nuestro error.

Hoy, tras 4 horas de curvas, hemos llegado a Munnar, un pueblo en la montaña rodeado de plantaciones de té. Para llegar hemos cogido un ferry desde Fort Kochi a Ernakulam, un autorickshaw y un autobús: en total un euro y medio cada uno. Para que os hagáis una idea de que 40 euros aquí son una pequeña fortuna.

Ferry de Fort Kochi a Ernakulam
En Munnar habíamos reservado el día anterior una habitación para 3 noches en el Blue Bells Trail Resort, unos 40 euros la noche. Todos los que encontré de precio inferior a éste iban acompañados de comentarios estilo "el sitio es una pocilga", "las fotos son, como poco, engañosas". En el caso del Blue Bells la mayoría eran comentarios positivos y sólo alguno parecía haberse ido descontento. 

Tres horas después de contratarlo, los del portal de reservas ya la habían liado y habían duplicado la reserva. Al intentar contactarles por teléfono, viendo que no respondían decidí solucionarlo al llegar hoy al hotel. Y eso he hecho. Nada más entrar por la recepción, le he explicado al recepcionista que es posible que le hubiera llegado nuestra reserva por duplicado. Él se ha apresurado a tranquilizarme y a explicarme que ni por duplicado ni de ninguna manera, que él no tenía constancia de mi reserva. Según él, los de internet no trabajan en fin de semana, así que igual mi reserva llegaba el lunes o el martes. En cualquier caso, tampoco tenía disponibilidad para los 3 días, pero yo, que no me preocupase, que mañana él lo arreglaba todo. Al fijarse en los detalles de la reserva ha visto que ponía "1 persona", en lugar de dos (cosa que aún no me explico), y me ha puesto cara de "ah, pues de poner esto mal va a venir todo el lío seguro". Para que nos quedásemos más tranquilos nos ha dicho que nos habían hecho un upgrade a una habitación mejor y nos ha acompañado escaleras abajo, atravesando el jardín, a nuestra habitación. Las ventajas de ésta respecto a la habitación inferior no nos han quedado muy claras, pero creemos que podrían ser la esterilla de baño con chorretones de pintura blanca, los dos cerrojos extra en la puerta de entrada (uno de ellos a unos 15 centímetros del suelo) o las inmejorables vistas a los cacharros sin fregar del desayuno, que se apilan por docenas justo enfrente de nuestra ventana. En éste caso el recepcionista no ha venido a asegurarnos que para mañana estarán fregados, lo que nos ha dejado un poco intranquilos.

La barra de la ducha, al ser una habitación tipo superior, aún conserva el plástico de fábrica


Mientras Alberto se ha quedado a descubrir por la peor de las vías que se habían olvidado poner papel higiénico, yo me he ido a resolver asuntos pendientes con el recepcionista. ¿Desde aquí se puede hacer un trek? Sí ¿Desde dónde sale el camino? Uy, por ahí, más o menos ¿Por allí exactamente? Sí, más o menos sí ¿Cómo puedo conectarme a internet (en la web anunciaban conexión a internet)? …. (silencio también más o menos largo) ¿En la habitación no pillas el wifi? No ¿Y en éstas escaleras (las de patio)? Pues no sé. Me traigo el iPhone. ¿Aquí hay? No. Tres pasos arriba se tiene que pillar fijo. ¿Aquí? Urmm…no. ¿Más arriba? No sé, bueno, yo te doy la contraseña, me dice. Se saca del bolsillo un papelito lleno de números de teléfono y lo empieza a mirar a ver si ve un hueco donde apuntarme la clave. Como ni lo encuentra ni parece que lleve boli con qué apuntar, ni aparece la conexión por ningún lado, se empieza a poner nervioso.

Mercado de Munnar
 Se le ilumina la cara de pronto: Espera, que vamos a ir a la silla del wifi(¿?), me dice. Andamos por un camino en medio de la jungla hacia una cabaña con una mesa dentro y varias sillas. El recepcionista retira una y me dice: Siéntate aquí, que en esa silla hay wifi. Yo lo intento, pero nada: No veo ninguna red. Qué raro, porque en esta silla se pilla siempre. Yo: ¿Pero dónde tenéis el router? Pues está por allí, vamos al wifi. Andamos por entre las barracas de los empleados, bajamos a un riachuelo, lo cruzamos, entramos a otra finca, un caminito más, nos acercamos a una pérgola y de pronto, el wifi! Le aviso y él me sonríe "lo sabía, sabía que aquí habría wifi". Me dice: "Bueno, tú conéctate que yo me quedo por aquí esperando" y se va a hablar con el dueño de la casa, el que parece que nos está prestando la conexión. Cuando termino, se acercan los dos con una bolsa y me llevan a dar de comer a los peces del estanque del vecino. Me han dicho, para tranquilizarme, que puedo ir cuando quiera.

Actualización: este post lo escribí ayer. Hoy, para aprovechar el exquisito alojamiento, hemos decidido pasar el día fuera, en Munnar. Ya nos conocemos todas las tiendas, los mejores garitos para tomar té masala y hemos hasta hemos desayunado un par de veces. Las fotos de justo al lado y justo debajo son del mercado.