viernes, 7 de septiembre de 2007

Tokio a punta de preguntas

Ayer por la mañana llegamos a Tokio tras 11 horas y media de vuelo. Gracias a los consejos de Seat Guru y a la posibilidad de escoger los asientos con antelación, vinimos en dos sitios bastante espaciosos en la parte de atrás del avión. Lástima que pese a las comodidades apenas dormimos y llegamos aquí hechos unos trapos, a eso de las 11 de la mañana. Entre ir a firmar el contrato del piso a la agencia (Sakura House), que te tienen media hora firmando más papeles que si hubieras pedido una hipoteca y otra media explicandote el inventario del piso, cómo se recicla la basura y demás, y que como las calles no tienen nombre dimos un poco de rodeo al salir del metro, llegamos al apartamento a las 3. En el trayecto de tren hasta la agencia y en el de metro hasta el piso íbamos turnandonos para dar cabezadas porque no aguantábamos despiertos. Tan mal nos veríamos que en el del tren incluso pusimos el despertador del movil. Ya en el piso tuvimos un momento de lucidez. Bueno, eso o que nos habíamos pasado de rosca, pero dejamos las mochilas y en vez de caer dormidos donde fuera, tal y como entramos por la puerta volvimos a salir camino del supermercado. Ahí comenzó nuestra operación alucine.

Hago una parada para explicar que yo salí de Barcelona con Alberto, pero a Japón he llegado con el señor Scrooge, que es un señor muy parecido a Alberto pero que a cada gasto que hago me dirige una mirada reprobatoria y por si no he pillado la indirecta la acompaña de un "como sigamos así nos vamos a salir del presupuesto". Un día de estos se le va a aparecer el Espíritu de los Viajes Futuros, en forma de Miguel de la Quadra-Salcedo, y le va a mostrar un futuro de viajes muy muy negro.

Siguiendo con la llegada a Japón, acabamos comprando la cena en un todo a 99 yenes. Dicen que el hambre agudiza el ingenio, pues se ve que el ojo también, porque todo lo que compramos estaba bueno. De hecho he aprendido un truco del que aún tengo que probar la efectividad: hay que fijarse en el envoltorio, y si los ingredientes aparecen sonriendo y de la mano, es acierto seguro. Ayer funcionó y no veo por qué no tendría que volver a hacerlo.

Hoy, con el atocinamiento de ayer (también llamado jet-lag en círculos viajeros), hemos amanecido a eso de las 2. Nuestra primera visita ha sido a Yodobashi, megatienda de todo aquello por lo que alguna vez hemos deseado ser japoneses: cámaras, portátiles, móviles. Era como recorrer los pasillos del MediaMarkt del 2010. Pero multiplicado por 8 o 9 plantas. Luego hemos quedado con Miguel Angel, que lleva ya 10 días dando vueltas por aquí y que muy amablemente nos ha llevado a un sitio estupendo en Shibuya para cenar donde servían unos pinchos de pollo para chuparse los dedos y una cerveza irresistible. Lástima que no hemos llegado a encontrarlo, porque así descrito pintaba muy bien. Entre tanto, y como andábamos perdidos, Miguel ha pedido indicaciones a un chico por la calle. El chico le ha dicho ¿y queréis ir hasta allí andando?¿seguro? y nosotros que sí que sí. Como parecía que estaba muy lejos nos ha empezado a dibujar un plano, con sus vías del tren y sus cositas (en la foto). Diez minutos de indicaciones y dibujos después, Alberto se ha lanzado a amortizar su curso de japonés con una broma para romper el hielo. Su intención era decirle al amable japonés "¿nos acompañas?", frase que ya en sí impone la obligación de acompañarte al más maleducado de los japoneses, pero para más inri, ha confudido la sugerencia con el imperativo y le ha soltado un "nos vas a acompañar. seguro". El chico, como buen japonés, ha sonreído y acto seguido ha mudado la expresión a "mecagüenlaleche, ahora tengo que acompañarlos", ha cerrado su dibujo, e indicándonos que le siguiéramos, ha echado a andar calle abajo. Miguel Angel le suplicaba que no, que no. Le decía todo lo que se sabía en japonés, que si sumimasen, que si onegaishi mas. Pero nada, el tío no ha parado hasta que nos ha dejado en un cruce ya enfilados a donde queríamos ir. En el camino nos ha preguntado de dónde éramos, y al preguntarle si había estado alguna vez en España no hemos entendido lo que ha dicho, pero casi mejor. Joer, seguro que si el tío hace una lista de los momentos más violentos de su vida, éste está en el top 5.

martes, 4 de septiembre de 2007

Paramos en Londres a cargar la Nintendo y seguimos.

Son las 11 de la noche en Londres, llevamos unas 13 de viaje y ya hemos tenido nuestros primeros conflictos en las aduanas. En el aeropuerto de Barcelona unos policías muy malcarados han cacheado a nuestro Monkiki creyendo que ocultaba algo, apretándole las tripas sin ningún tipo de miramiento. Finalmente se trataba del cemento dental de Carol, que iba envasado en un tubo metálico, pero el pobre mono lo ha pasado muy mal sin ninguna necesidad. No contentos con eso, la encargada de revisar los pasaportes se ha partido de risa sin ningún disimulo con la foto del pasaporte de Carol. Las cosas han mejorado en el Aeropuerto de Gatwick ya que aquí la gente se ríe mucho más disimuladamente.

Lo de la flema inglesa, de todas formas, parece que ha pasado a mejor vida. Resulta que se ha declarado una huelga de tres días en el metro y están prácticamente todas las líneas paradas. Lejos de tomárselo con la calma esperada los ingleses se dedican a correr como locos por las calles mientras se tiran de los pelos histéricos. En medio del caos nosotros y nuestros 30 y pico kilos de mochilas hemos llegado sin mayores problemas al bed & breakfast, aunque un poco preocupados por saber si mañana podremos llegar al aeropuerto. El b&b en el que nos alojamos (de nombre Bakers, lo lleva un chico de unos 25 años, cruce perfecto entre Julio Jose Iglesias y Michael Jackson. En su despacho tiene unas bonitas fotos del general Gadaffi. Lo primero que nos ha dicho es que mañana no podremos llegar a Heathrow a menos que contratemos un taxi a través suyo a primera hora de la mañana. Teniendo en cuenta que el tren desde Gatewick nos ha costado 20 € por cabeza hemos calculado que un taxi nos puede salir por unos 60... por lo menos. Finalmente hemos decidido ir a preguntar a la estación de metro, donde nos han asegurado que la línea que necesitamos funcionará mañana.

Hemos aprovechado la salida para agenciarnos un adaptador eléctrico, el más baratito que hemos encontrado, con el que recargar la Nintendo de cara al viaje de mañana. También hemos comido algo acorde con nuestro presupuesto y los precios de Londres. Carol un Mac-noseque y yo un Spiced-Veggie. Muy bueno no estaba, pero el ardor de estomago que me ha producido ha conseguido hacerme olvidar mi dolor de espalda, así qué no hay mal que por bien no venga. Para los que aún lo dudan: hacer ejercicio físico es malo y además duele. Ahora estamos en el B&B, pirateando la Wi-Fi de unos desconocidos con el portátil. Creo que ha sido lo único medianamente barato que hemos hecho hoy. En dos horas hemos comprobado que por mucho que suban los precios en Barcelona, en Londres suben aún más.

P.D. Como era de esperar el Peugeot ha dejado tirados a Paula y David en algún lugar de Francia, por lo que es posible que tarden un día más en llegar a Barcelona. ¿Alguien puede pasarse a dar de comer a los gatos plis? (queda jamón en la nevera!)

turutuututuuuuuuu

Nos vamos!!!!!

domingo, 2 de septiembre de 2007

Para los del curre...



Muchas gracias a todos por conseguir lo que parecía todavía más imposible que tomarnos un año sabático: que nos de pena hacerlo. Por suerte la tristeza durará sólo hasta que nos demos cuenta de que estar en la otra punta del mundo en el sXXI no significa estar más lejos, y eso será más o menos el jueves... No os librareis de nosotros tan fácilmente :)))))!!!

martes, 28 de agosto de 2007

El Japón imaginado

Estamos a una semanita de irnos para Tokio, pero el tiempo ha dejado de correr y se nos va a hacer muuuuuy larga. Ahora mismo sólo tenemos que dejar sitio en casa para Paula, hermana de Carol y David, "el cuñao" que se van a venir para acá desde Suecia con millones de maletas y un Peugeot 405 de 20 años al que habrá que santificar si consigue traerles desde allí. Carol lleva dos días metiendo cosas en cajas (del Ikea, por supuesto) y ropa en las bolsas mágicas al vacío. Foto del antes y el después aquí al lado.

Les va a dar el tiempo justo de descargar y subirse al avión, porque se van a venir también a Tokio unos días. Han encontrado un hotel muy chulo a bastante buen precio y ya estamos planeando, con precisión sueca, las actividades a realizar. David, que es músico y miembro de los, para los fans del power-pop, míticos The Merrymakers, compone también canciones para algunos grupos japoneses como Puffy Amiyumi, por lo que tiene bastantes contactillos por allí. En realidad tiene hasta fans… Así que es bastante probable que algunos de ellos nos guíen por los mejores garitos de Shibuya y Roppongi! Si nos lo dicen después de ver “Lost in Translation” no nos lo creemos :)

 

Otro de nuestros objetivos es conseguir participar en algún programa televisivo japonés. Un paso más en el proceso de Simpsonización que estamos (básicamente yo) llevando a cabo…

Todo muy superficial. Pero es que Japón (o por lo menos la idea lejana que me hago) se parece demasiado al futuro que imaginaba cuando tenía 10 años... Videojuegos, pantallas gigantes y omnipresentes de TV, robots, tecnología delirante y mucha virtualidad. En un mes y medio tendremos tiempo de sobra de conocer el Japón real, aunque yo con el imaginado ya me conformo.


P.D. Nos acaban de nombrar primera pareja pija progre de Vallecas/Clot. A ver como volvemos al barrio ahora!

martes, 21 de agosto de 2007

Avances sobre Japón

En estos días que nos quedan antes de salir nos estamos centrando (si es que se puede decir que estamos centrados en algo) en ultimar los detalles de nuestra estancia en Japón. Ya tenemos alojamiento en Tokyo para el primer mes y el Japan Rail Pass para movernos en tren. Ahora estamos mirando el tema de las comunicaciones. Nuestro apartamento dispone de conexión a internet. Una preocupación menos. Otra cosa son nuestros teléfonos, que no funcionarán allí, asi que estamos mirando un alquiler. Hay empresas como Go Mobile que ofrecen tarifas bastante razonables. Puedes pedir que te envíen el aparato a tu hotel o, en nuestro caso, a la oficina de la empresa que nos alquila el piso. Luego el día que llegas lo recoges y hasta que te marchas, que lo metes en un sobre que te proporcionan con el teléfono y lo envías de vuelta. El modelo que aparece en la imagen es el de ejemplo de Go Mobile, y a poco que se parezca es como diez veces más chulo y más moderno que el mío, que es un tanque de la segunda guerra mundial al lado de este.

Sabiendo que la oferta tecnológica de Japón es amplísima y que la red WIFI está bastante extendida he buscado si alguna compañía ofrecía un contrato baratillo para poder aprovecharla mientras estamos allí. Lo más asequible que he encontrado ha sido con NTT Docomo que tiene un servicio llamado MZone que te permite conectarte a internet en un montón de puntos (McDonalds, estaciones de tren, etc..). El problema es que en el site de Docomo, pese a ser bilingüe japonés-inglés, las condiciones de estos servicios sólo están en japonés, lo que me hace pensar que sólo los ofrece a residentes. Es una lástima, porque por unos 9 euros al mes estaba genial. Nos tendremos que conformar con aprovechar los hot spots (puntos wifi) gratis que encontremos en FreeSpot o en JiWire.

lunes, 6 de agosto de 2007

Primera parada Japón

La semana pasada hice uno de los últimos trámites que me quedaban: conseguir el Japan Rail Pass. ¿Qué es el Japan Rail Pass? Es un billete que nos permitirá viajar en tren por Japón durante 3 semanas por unos 360 euros (lo hay también para una y dos semanas). Este tipo de tickets sólo puede conseguirse en agencias fuera de Japón. En Barcelona yo fui a la oficina de JAL en Consell de Cent 335, donde tras rellenar un formulario y hacer el pago me lo dieron al momento junto con un mapa de las lineas de tren que podremos utilizar. Incluye los famosos shinkansen o trenes bala que son como el AVE pero de verdad. Yo no tenía muy claro cómo era eso de tener un pase de tren y si había que reservar una vez allí, pero mi amigo Jose me ha explicado muy amablemente y con mucha paciencia por su parte que no se reserva y que uno llega a la estación a su hora y se monta. Si es que esto de Japón está muy bien pensao.

También hemos embarcado a Miguel Angel en el viaje a Japón. Como venganza nos ha contado historias espeluznantes de la agencia donde hemos alquilado piso en Tokyo sobre cucarachas que saltan a tu cama y lámparas postnucleares. Yo creo que es una artimaña para quedarse con nuestro apartamento, asi que nosotros nos estamos haciendo los curtidos. Eso sí, a la primera cucaracha gritaremos como las niñas de seis años que somos.

De las pocas cosas que tenemos claro que haremos en Japón, es visitar el museo del estudio Ghibli. Para visitarlo hay que comprar la entrada con antelación especificando la fecha en que quieres visitarlo. Yo las compré hace un mes en un My Bus UK, y por una pequeña comisión me las han enviado a casa. Por lo que he visto online el museo está bastante orientado a vender merchandising a los visitantes a precio de oro, pero si logramos contenernos y no comprar casi nada (menos de casi es imposible), seguro que la visita es interesante. Y para qué vamos a mentir, nos vamos a emocionar seguro.