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sábado, 15 de noviembre de 2008

Ponyo 崖の上のポニョ

ponyo_02 Este verano estrenaron en Japón la nueva película del estudio Ghibli, Ponyo en el acantilado sobre el mar. En España hasta el año que viene no estará en los cines, pero sí que se presentó en el Festival de Venecia y fue un exitazo.

La película cuenta la historia de la amistad entre un niño llamado Sosuke y un pez rojo llamado Ponyo. Como casi todas las películas de Miyazaki, es tierna y surrealista. Yo me emocioné viéndola.

El caso es que su estreno ha sido todo un fenómeno en Japón, sobre todo entre los niños. Una compañera de clase me contó el otro día que ya ha tenido que llevar a los suyos a verla dos veces porque están todo el día Ponyo para aquí, Ponyo para allá.

Además de ser una película muy bonita, la canción es superpegadiza y varias veces a la semana me cruzo con niños cantándola. Yo también la canto, pero bajito, claro. Y a la casa donde vivo ha venido otra chica española que ha reconocido cantarla también.

Esta canción la canta una niña que en sus actuaciones siempre aparece acompañada por dos músicos/coro/bailarines. A quien, en el estudio Ghibli, se le ocurrió formar el trío o lo han ascendido o lo han despedido, pero seguro que no se ha quedado donde estaba.

La fiebre Ponyo también se ha extendido a Youtube y los padres japoneses, para hacer honor a una tradición que tantas risas nos ha traído a los españoles en las tardes de domingo, se han echado al salón a filmar a sus hijos. El resultado se puede ver buscando el nombre de la película en Youtube. De todos los que he visto he hecho una selección de 3 finalistas y un campeón, que se gana el título a pulso. Hacer este post ha sido divertidísimo. Viendo algunos vídeos lloraba de la risa.

Finalista 1: La más monilla

Finalista 2: Cantando en familia

Finalista 3: El futuro friki (no lo digo yo, lo dice su hermano)

Campeón absoluto (ver hasta el final)

sábado, 25 de octubre de 2008

Puffy Amiyumi: las vueltas que da la vida

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Mientras nosotros andábamos dando botes por Asia mi hermana Paula y mi pre-cuñado (David, el año que viene, si Dios, la familia cercana, la familia lejana, la falta de presupuesto o el oleaje en Estocolmo no lo impiden, será oficialmente mi cuñado) cuidaban de nuestra casa y de los gatos en Barcelona. Les hemos dado las gracias montones de veces, porque realmente sin ellos no nos habría sido posible marcharnos de viaje. Antes de que decidieran coger sus trastos en Estocolmo, alquilar su piso e irse un año a Barcelona yo andaba bastante preocupada pensando qué hacer con los gatos. Tengo que reconocer que son angustias de histérica y que me augura un futuro de absoluto sufrimiento como madre, pero estoy resignada.

La idea de que mi gato Tarikito y mi gata Chilindrina pasasen un año en casa extraña me tenía atrapada y llenaba mis pesadillas. Cuando Paula y David anunciaron su intención de irse a Barcelona 35 toneladas de peso se cayeron de mis hombros como por arte de magia. Alberto y yo, por supuesto, firmamos al instante. Y es que sabíamos que los gatos con Paula y David iban a estar no como con nosotros, mejor aún. Y así ha sido.

En este año mientras Paula se dejaba los días currando en el IRB de Barcelona, David se los pasaba en casa dándole al coco y al piano. Viendo los vídeos y las fotos que nos enseñaron después parecía que teníamos en casa a Richard Clayderman.

Tantas horas aporreando teclas al final dieron como resultado una canción que ha visto la luz este verano en Japón. Se llama "My story" y la cantan el grupo Puffy, dos japonesas muy chiquitillas que tienen mucho éxito aquí y hasta una serie de dibujos animados en la Cartoon Network americana.

En los días que llevo en Japón he oído ya varias veces la canción en comercios y la ponen en la tele en un anuncio de Kanebo. El año pasado cuando estuvimos aquí incluso vimos aparecer el vídeo de una canción de David para Puffy en las pantallas de Shinjuku. Ahora, cuando oigo el nuevo single, no puedo evitar pensar que lo escribió David en el salón de nuestra casa en Barcelona, a miles de kilómetros de aquí, con Chilindrina durmiendo al lado y alucino de pensar las vueltas que da la vida.