sábado, 22 de diciembre de 2007

Cómo visitar la Gran Barrera de Coral sin tragar agua


Una de las cosas que más nos está sorprendiendo de nosotros mismos en este viaje es el interés que nos suscitan los bichos y animalejos que nos encontramos por el camino. Hace pocos meses huíamos si se nos acercaba una gallina y ahora en cambio vamos por ahí persiguiendo focas, pingüinos y cualquier otra cosa que se mueva. Hasta los coleópteros que nos encontramos por los hostales nos parecen simpáticos. Igual es que echamos de menos a nuestros gatos, pero la cuestión es que bicho que vemos bicho que nos llama la atención. Ya nos hemos comprado nuestros libros para saber qué es cada cosa que vemos y si es o no peligrosa. Cocodrilos y arañas gigantes aún no hemos visto, pero sabemos que no andan muy lejos, así que vamos con los ojos abiertos como platos hasta en el súper. En Nueva Zelanda desarrollé la capacidad de detectar focas por el olfato (los leones marinos curiosamente no huelen) y confío en que mis poderes sean útiles también para los crocs, que les llaman aquí. Y mientras, nos hemos ido a visitar la Gran Barrera de Coral, que es una de las maravillas naturales del mundo y por eso la escribo con mayúsculas.



La aventura de visitar la barrera no empieza cuando te subes al barco, sino cuando tienes que elegir qué excursión hacer. La Gran Barrera tiene cientos de kilómetros de longitud que se reparten las infinitas compañías que organizan viajes hasta allí. Unas ofrecen cursos de buceo, otras snorkel (tubo, gafas y aletas), otras medio día, otras 3 inmersiones, otras 3 días con sus noches, otras 15 pasajeros y otras 300... Y en todos y cada uno de los locales de Cairns y del resto de ciudades cercanos a la barrera, desde hostales hasta el estanco, te ofrecen absolutamente todas las opciones y en algunos casos hasta te orientan sobre cual elegir. El problema es que de local a local te recomiendan cosas distintas, y acabas sospechando que la comisión que se llevan por tramitarte la reserva condiciona demasiado la elección. Nosotros estábamos interesados sólo en snorkel y como no teníamos tiempo ni dinero más que para una excursión queríamos que nos llevaran al mejor sitio posible. Finalmente seguimos los consejos que nos dio María, una lectora del blog que vive en Cairns y tiene una página de información sobre la ciudad, y contratamos con la empresa Quicksilver una visita al arrecife de Agincourt. Si venís por aquí y no tenéis ningún contactillo os recomendamos que preguntéis también en el local que hay justo en frente del PeterPan (agencia de viajes que ofrece Internet por 1 dolar la hora), que son muy eficientes. Si dudáis sobre quienes son, seguid la pista que nos dieron David y Marta: son EXPERTOS en escribir al revés. La pista parece un poco pobre, pero cuando los encuentras sabes que son ellos :) (gracias nens!!).



La excursión nos salió por la friolera de 90 euros por cabeza, una de las caritas. Además salía desde Port Douglas, unos cincuenta kilómetros al norte de Cairns, y nos tuvimos que levantar a las 6 de la mañana. Eso sí, aquí para cualquier cosa que pagas te ponen un autobús en la puerta del hotel, aunque en este caso tuvimos que dar cinco euros extra por el viaje hasta Port Douglas. Uno de los factores que influyen en el precio es que el arrecife de Agincourt está en el Outer Reef, que es la parte más alejada de la costa. Había otras similares 30 euros más baratas, pero nos habían insistido en que el arrecife exterior era realmente espectacular, así que nos decidimos por ir allí. Posiblemente hagamos otra excursión más barata cuando volvamos a Cairns, así que ya os contaremos si hay diferencia o no. En cualquier caso, al gasto de la excursión hay que sumar el alquiler de la cámara de fotos acuática, que son unos 25 euros al día. Es opcional, pero según nuestra opinión muy recomendable. Podéis alquilarlas en el barco (más caras) o ir el día anterior a alguno de los locales que se dedican exclusivamente a eso en Cairns. Son cámaras digitales de buena calidad , con vídeo, y llevan una carcasa (Carol le llama "housing") para que no les entre agua.



Según nos dijo una chica que conocimos en Nueva Zelanda sólo los catamaranes pueden llegar a la parte interesante del arrecife. Nosotros no entendemos mucho barcos, pero el "Silversonic" que nos llevó tenía pinta de serlo, aunque era considerablemente grande. Tenía espacio para 80 personas, y debía ir a un 70% de capacidad. Durante el viaje hasta el arrecife nos fueron explicando como ponernos las gafas, los pies de pato, y nos dieron consejos varios. Nos dijeron que veríamos corales, peces de todo tipo incluido el payaso de arrecife (Nemo), almejas gigantes y si teníamos suerte algún caballito de mar, tortugas y hasta delfines. Como tenemos ciertos problemas con el inglés australiano no acabamos de pillar todo lo que dijo el experto, pero nos dio la sensación de que la mayor parte la habíamos pillado.



Al cabo de una hora de viaje llegamos al arrecife. La sensación de estar en medio del océano y ver desde el barco el fondo del mar a escasos dos metros de la superficie es bastante surrealista, y da tal subidón que cuesta no tirarse al mar en cuanto para el barco. Pero antes había que ponerse los patos, las gafas, preparar la cámara y, sobretodo, embutirse en el traje anti-stingers que te protege de las picaduras de las peligrosísimas medusas que tienen por aquí. En mi caso además me tuve que untar de vaselina el bigote para que no me entrara agua por las gafas. Tras unos breves codazos con algún asiático nos hicimos un hueco en la plataforma y nos tiramos al agua. En cuanto metes la cabeza y nadas los escasos diez metros que separan al barco del coral más superficial entras en otro mundo. Es difícil de explicar, pero entre el glu-glu que oyes debajo del mar, los rayos de luz que iluminan perfectamente el fondo y los millones de peces que te rodean te sientes automáticamente como en un documental. Sólo echábamos de menos la voz en off que te explica lo que estás viendo, y que a mi me hubiera venido muy bien, especialmente cuando vi el primer tiburón.



Me sumergí un poco para ver una almeja del tamaño de un sofá (como la de la foto, mas o menos) y por medio se me cruzó un bicharraco de unos dos metros de largo que así a bote pronto me pareció bien chulo. En los escasos 3 segundos que aguanto bajo el agua me dio tiempo de procesar la imagen que estaba viendo, pero no me acababa de creer que fuera un tiburón, más que nada porque no sabía que allí hubiera tiburones. Pero sí que lo era, exactamente igual que los de las películas, y lo tenía a 3 metros escasos. Tras dos segundos procesando la imagen tarde otro más en recordar que hasta donde yo sé los tiburones se comen a la gente, y ya no procesé más información. Salí a la superficie y entre trago y trago de agua le dije a Carol, "Tiburones, vámonos para el barco". Y salimos echando leches y tragando agua. El resto de gente todavía estaba nadando a escasos metros del barco y no sabía si alertarles o no, así que decidí preguntar primero a la tripulación antes de meter la pata. Carol no se acababa de creer que había visto un tiburón y se quedó con el resto de la gente en el agua pensando que si no nos había comido ya es porque no debía tener hambre. Yo me fui directo hacia el más chulito del barco (en estos casos se agradece) y le dije "oye, que he visto un tiburón por allá" a lo cual me respondió con una cara un poco escéptica y algo así como "sí sí, un tiburón, hay algunos por aquí...". No sabía si es que no me creía o si no le daba importancia, pero como no nos habían hablado de tiburones en todo el viaje me pareció raro y me fui a por otros dos de la tripulación. "Oye, que hay tiburones, no son peligrosos?". Me dijeron que no, a menos que fueran más grandes que yo. Este era más grande que yo, por lo menos más largo, pero... me volví a tirar al agua.



En total nos pasamos 5 horas nadando por los arrecifes, en tres localizaciones distintas a cual más chula. Vimos una tortuga desde el barco que lamentablemente no se quedó a nadar con nosotros y peces enormes de todos los colores. Hacer fotos y vídeos debajo del agua es bastante difícil, sobretodo si no tienes práctica, aunque a base de practicar fuimos pillándole el truquillo. A lo largo del día yo volví a ver dos tiburones más, un poco más pequeños que el primero pero igual de escalofriantes. Sin embargo, al final les perdí tanto el miedo que al último de ellos lo estuve siguiendo durante diez minutos codo a codo con una pareja de canadienses. Por desgracia en ese momento la cámara la llevaba Carol, que debía estar a cien metros, y no pude hacerle vídeo ni fotos. En un momento en el que me había quedado sólo también me pareció oír un "criii-criii" de delfín, pero miré y miré alrededor y no vi ninguno. Cuando nos subíamos al barco un hombre que nadaba como los peces le contaba a su hija que había visto delfines, y tres de ellos acompañaron un rato al barco cuando ya dejábamos el arrecife. Entre inmersión e inmersión nos ofrecieron un buffet libre que nos ayudó a recargar energías, pero de todas formas por la noche caímos rendidos como bebés. Nos quedamos sin ver estrellas y caballitos de mar, rayas o peces Nemo, y nos quedamos con las ganas también de nadar con tortugas o delfines. Lo suficiente como para tener que volverlo a probar :)

4 comentarios:

viv dijo...

Anda, que con el susto que te daban las rocas del fondo en la playa de San Pol, eran mas que tiburones; claro que de eso hace ya un cuarto de siglo.
De todas formas con esta progresión....

Anónimo dijo...

que bueno el traje que os dieron, Carol tu tb llevabas el mismo diseño que Al? llevamos como 45' riendo...no podemos parar.....que bueno!!!!! Sabeis la diferencia de un neopreno a un condon gigante?pq el vuestro perdonad pero es el segundo...jajajaja...Al, estas matador, le ensenyaré a todas mis amistades a ver que anuncio en la tele podemos hacer...
Nosotros tambien estubimos con un tiburon de estos y nos dijeron para tranquilizarnos q eran vegetarianos...veo q a cada uno le dan la respuesta mas adecuada para q se tranquilice...q os dijeron de los cocodrilos?pq tb hay unos cuantos por esa zona...
David

Jano dijo...

Yo, si no hay fotos del tiburon posando con alguno de vosotros, no me lo creo ;)

Al. dijo...

Fotos con el tiburon no hay, pero tenemos unas de un primo suyo... a ver cuando la subimos..
David, que lo nuestro era un stinger-suit, para protegernos de las medusas nada mas... Para reirte esperate a ver el video XD