sábado, 23 de febrero de 2008

Un post muuuuy largo sobre Bali, los peluqueros y el imperio de la Ley.

Si tenéis 6 euros, tenéis un coche. Por lo menos es lo que nos ha costado alquilar uno para darnos una vuelta por Bali. Y no es un coche cualquiera: es el 4x4 del hermano de Komang ,el botones del hotel de Ubud en el que estábamos. Según él, el mejor coche de toda la isla, y con un precio exclusivo para nosotros. Su hermano en persona nos lo llevaría al hotel a la hora del desayuno, a las 11 en punto. Y efectivamente, nos lo trajo justo cuando nos ponían los crepes en la mesa. El hermano resultó tener unos 35 años más que Komang, y el 4x4 resultó ser un modelo superior al prometido, y por tanto algo más caro. Unos 0,5 euros más por día. La verdad es que en Bali estamos en menos de la mitad del presupuesto estimado, así que no nos viene de ahí. Le firmamos los papeles, y hale, el coche ya era nuestro por cinco días. Entre firma y firma un señor con bigote, que al parecer era el capo de los currantes del hotel y ya nos había intentado colocar algún coche, le echaba unas cuantas miradas asesinas al "hermano" del botones y le decía algo así como "luego me das mi parte, eh Manolo". Manolo hacía como que sí con la cabeza y seguía a lo suyo, supongo que intentando calcular mentalmente lo que le quedaría después de darle su parte a Komang y al del bigote. Nosotros no lo entendemos, pero de alguna forma les tienen que salir las cuentas en Bali.

El coche en sí es un modelo Feroza. El 4x4 de los clics de Famobil, podríamos decir. Al primer bache que pillé casi se nos desmonta, y el aire acondicionado nos duró unos cinco minutos, lo que tardamos en darnos cuenta de que con las ventanas bajadas se estaba más fresco. Pero para ir por Bali es más que suficiente. En realidad aquí todo el mundo lleva una motillo, que es mucho más cómoda. El problema es que aunque ellos son capaces de llevar barriles de gasolina o bombonas de butano en una vespino nosotros no nos veíamos con ánimos de llevar los mochilones, así que nos pillamos el coche. Conducir por Bali, por cierto, es una delicia. Especialmente si te gustan los videojuegos de carreras. No porque corras mucho, que no pasas de 40 km/h, sino porque la cantidad de obstáculos que te encuentras en la carretera es tan grande y variada que da casi risa. Desde Ubud hasta Amed, que era nuestro primer destino, esquivamos los siguientes elementos:

- Baches.

-Socavones de más de un metro (avisados, eso sí)

-Coches aparcados en el carril derecho.

-Coches aparcados en el carril izquierdo.

-Coches aparcados en el carril izquierdo y en el carril derecho.

-Motos que adelantan por la izquierda.

-Motos que adelantan por la derecha.

-Coches que adelantan a motos que nos adelantan a nosotros.

-Motos que adelantan a motos que adelantan a coches que nos adelantan a nosotros.

-Perros.

-Gallinas.

-Cerdos de más de cuarenta arrobas.

-Monos.

-Niños que juegan en la carretera.

-Motos con familias de 4 miembros.

-Motos con familias de 4 miembros con perro.

-Taller de reparación de camiones estratégicamente situado en medio de la carretera, con camión averiado incluido. En medio de la carretera significa ocupando uno de los dos carriles en una carretera de doble sentido...

Divertidísimo, vamos. Un poco estresante al principio, pero te acostumbras. Al cabo de media hora yo ya iba visualizando la puntuación encima de los obstáculos y estaba a ver si me hacía partida extra. Pero pese a todo lo más peligroso era el paisaje, que en la parte final era una chulada. Entre Candidasa y Amed hay unas terrazas de arroz increíbles, de lo más bonito que hemos visto en el viaje. Pero como con el coche no había manera de parar a menos que fuera en medio de la carretera no lo hicimos hasta Amed, que es un minúsculo pueblecito de pescadores situado al este de Bali. Se supone que desde allí se accede a los mejores sitios de buceo de Bali, aunque como todavía estamos en temporada húmeda y llueve o está nublado todo el día no creemos que lo vayamos a aprovechar. De cualquier manera, el destino está muy bien, y es mucho menos turístico que Kuta o Ubud, lo que se agradece. Pudimos bajarnos del coche y buscar hotel casi con tranquilidad.

Acabamos en el "Café Amed", que tenía piscina y parecía muy confortable, por unas 90.000 rupias. Poco más de 6 euros. Aunque llueva todo el día nos pedimos hoteles con piscina, que es que ahora que somos multimillonarios no nos estamos de nada. La habitación era de estilo balinés, lo que entre otras cosas implica que el baño y la ducha (todo junto y sin separaciones) está al descubierto en una habitación aparte. Así que si llueve, como es el caso, te ahorras el agua de la ducha y el tirar de la cadena, porque la naturaleza se encarga de todo. Total, aquí en temporada húmeda sólo estamos nosotros y cuatro parejas de despistados más. Pero aparte del detalle, que es habitual en Bali, la habitación estaba muy bien, grande y limpia. En el lavabo había una silla que si te subías a ella podías ver la finca de al lado, en la que campaban a su aire patitos, cerdos y alguna que otra gallina. Muy bucólico. Y en la cama había mosquitera. Nos sentimos seguros hasta que al volver de cenar Carol inspeccionó la cama de cerca y encontró algo que parecía ser el cadáver de una cría de escorpión en su almohada. Era minúscula, pero tenía aguijón y todo. Aún así nos dormimos enseguida, porque en Australia aprendimos que las picadas de escorpión son más o menos como picadas de avispa, o eso dicen. Para desgracia nuestra, especialmente de Carol, en la finca de al lado además de gallinas había algún gallo, que empezó a faenar a eso de las cinco de la mañana. Total, que a las 10 de la mañana ya estábamos buscando hotel otra vez.

A menos de cincuenta metros estaba el "Bamboo Bali", que tenía precios y habitaciones parecidas, así que nos metimos. Mientras andábamos inspeccionando las habitaciones oímos un par de "kikirikis", así que antes de decidir nada Carol le preguntó al jefe "Oye, por casualidad tenéis un gallo por allí?" (señalando a nuestra habitación). "No, no, no hay ningún gallo aquí, seguro.". Dos kikirikis más tarde nos dijo "Donde decís, en el árbol?" (señalando el árbol de detras de nuestra habitación) "En el árbol no hay ningún gallo, os lo aseguro, estarán en otro sitio." No nos creímos nada, evidentemente, pero estábamos cansados y nos apetecía irnos a desayunar, así que nos quedamos la habitación. Al subir las maletas vimos un gallo correteando por la puerta de la habitación. Carol me ha dicho que se va a pasar por todos los restaurantes del pueblo a pedir platos con pollo, a ver si así cae también el gallo.

Después de reinstalarnos, y dada la confianza que nos había proporcionado el encargado, le alquilamos una motillo por unos 3 euros. Era de su hermano, evidentemente, y nos la alquilaba a muy buen precio. El problema es que no tenía papeles y según sus propias palabras "si os para la policía vosotros vais a tener muchos problemas y yo voy a tener muchos problemas." Pero en Bali los problemas se arreglan enseguida, y por medio euro más nos proporcionó una del hermano de su hermano que tenía todos los papeles en regla. Eso sí, el freno de detrás no iba, y eso no nos lo dijo. A la vuelta se lo echamos en cara, pero nos hizo ver que estábamos equivocados. "Veis veis como frena..." nos decía mientras echaba el pie al suelo para no dársela contra la pared... En cualquier caso, la culpa fue nuestra por no comprobarlo antes de aceptarla, así que nos fuimos con ella con mucho cuidadito.arroz

Los alrededores de Amed, sobretodo las terrazas de arroz, son alucinantes, y pasamos un rato muy bueno con la moto para arriba y para abajo. Entre risa y risa nos encontramos a un peluquero móvil, al borde la jubilación, en el arcén de la carretera rodeada sólo por campos de arroz. Le estaba cortando el pelo a un chaval norteamericano que llevaba una motillo como la nuestra, y le dejó más o menos apañado, así que me puse a la cola. Gran error. Mientras estaba sentado le pregunté al chico cuanto había pagado y me dijo que unos 3 €, lo que aquí es todo un dineral. El abuelo, que tenía a su nieto de 8 años de ayudante, me dijo entre toses que sí, que eran 3 €. Yo creo que estaba nervioso porque no había hecho tanto dinero en toda su vida de peluquero, pero a un tío con unas tijeras en la mano es mejor no regatearle, y como ya estaba sentado y atado al babero le dije que adelante. Carol se lió a tirar fotos y el hombre a dar tijeretazos. En uno de los primeros se me llevó un cacho de la oreja derecha. Me hizo un "Tyson", como se dice en el argot. Yo solté un "urgg" soterrado y un chorretón de sangre mientras me acordaba de Sweeney Todd, y el abuelo reaccionó untándome con un barro que llevaba preparado para la ocasión. Ya vi que no era la primera vez que le pasaba. Mientras, Carol seguía haciendo fotos, ajena a mi amputación. Yo no sabía si decirle que parara para buscar el cacho de oreja o hacer un recuento al final. Opté por la vía catalana y le dije "ahora en lugar de 3 euros son 2 eh," pero el hombre se hizo el sordo. Pensé que mejor no insistirle, porque por esa regla de tres se podía permitir el lujo de cortarme la otra oreja y aún así tener margen, así que me callé. Pero por el rabillo del ojo veía que la mano le temblaba de lo lindo, y me empezó a caer una gota tras otra por la sien. Cuando cogió la navaja y me empezó a dar por un lado ya le dije a Carol "oye, tu ves lo que está haciendo este tío?" , a lo que contestó "pues parece que te está afeitando". Pero eso ya era demasiado riesgo, y le dije que no, que la barba no la tocara pese a que ya había empezado. Según Carol ahora soy como un personaje de "Quién es quién", y tengo una barba o un pelo que no me corresponden. De la oreja no me ha dicho nada por no asustarme, pero el casco ya no me lo he podido poner de lo que me escocía. A la hora de pagar le di al abuelo un billete de 50.000 rupias, pero el hombre me decía "no, no , te he dicho 30.000, no 5.000", todo enfadado. Al final ha aguzado un poco la vista, o el tacto, no se, se ha dado cuenta de que era de 50.000, yo me he dado cuenta de que él no veía tres en un burro y todos hemos mirado para abajo avergonzados.

cortepelo

Tras la experiencia peluqueril nos hemos vuelto a subir a la moto, yo con el casco en la mano (como el 50% de los balineses) y hemos seguido el viaje. Tras un ratito de campos de arroz hemos llegado a una ciudad, y a un semáforo de esos que se conocen como "optativos". Varias motos han seguido para adelante, y yo, que sigo eso de "allá donde fueras haz lo que vieras" me he tirado detrás. Lo malo de los refranes es que sólo tienen validez local, y éste en concreto no ha llegado aún a oídos de los policías balineses, quienes, casualmente, tenían una caseta en ese mismo cruce. Los silbatos de los guardias de Bali suenan exactamente igual que la de los urbanos de hace veinte años en Pineda de Mar, por cierto. Pero la cara de los policías no es exactamente la misma. El que nos paró venía con una sonrisa de oreja a oreja. Nos saludó, nos estrechó la mano y nos preguntó que que tal por Bali. Y también nos dijo muy amablemente que habíamos infringido la ley, que nos iba a poner un multazo y que yo tenía que acompañarle a la caseta. Todo con una gran sonrisa un poco rara. De la caseta salieron dos o tres policías sonrientes más, que nos dejaron a solas. Una vez allí me dijo, muy serio, "has cometido dos infracciones graves: te has saltado un semáforo y has conducido sin el casco. ¿Por que no llevabas el casco puesto???". Lo del casco me pilló un poco por sorpresa, así que le explique la verdad, que no lo llevaba porque me habían cortado el pelo y media oreja en la carretera y me escocía un montón. No se si se lo creyó o no, pero me quedó claro es que le daba igual, y me preparé para lo peor. "Te voy a poner un multazo, porque soy policía y lo tengo que hacer. Vas a tener que pagar 50.000 rupias (3 euros y poco) al Juzgado del nosqué del distrito de nosecuantos, que está en el condado de notengoniidea. O eso o me las puedes pagar a mi y yo se las llevo al juez.". Le pregunté un par de veces que donde estaba el pueblo en cuestión, pero creo que no lo sabía ni él, y como se le empezaba a escapar la risa me dijo que le dejara las rupias en la mesa y ya está, que no complicara más las cosas. Se las di, pero me dijo, "no, no, déjalas ahí en la mesa". Como en "Los Soprano". Dicho y hecho. Entre abrazos, apretones de mano y golpecitos en la espalda me decía "somos amigos, eh, te he ayudado. Ningún problema entre tu y yo, verdad, todo ok." y paró el tráfico para que pudiera cruzar hasta donde estaba Carol esperándome con la moto.

En fin, que hoy ha sido un día muuuy largo y mañana seguramente nos despertará un gallo, así que nos vamos a dormir ya mismo :)

5 comentarios:

Monkadee dijo...

I hope he does a better job cutting your hair than Carol! :P

Anónimo dijo...

Muy bueno, muy bueno!

Bali Hotel dijo...

East of Bali provides various choice of adventure tours and heritage cultural visit. It is also recommended place for diving especially in Amed and Tulamben. Check your special offer of recommended Bali hotels and accommodation.

Garry dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Garry dijo...

J#er, buenísimo.

Seguro que allí llevan el casco en la mano porque, como buenos lugareños, están acostumbrados al estilo de corte local. Quizá te faltó prevenir que se multa a quien puede pagar sin discutir.

Tu hilaridad escribiendo cosas tan interesantes con agilidad me encanta. Sobre todo, ahora que pronto me tocará experimentar las costumbres balinesas en mi boda $;)

Ignoro si naciste para relatar (sólo leí esta laaarga entrada) o si unos hechos tan divertidos se narran sólos, pero agradezco igualmente el buen rato de la lectura.

Un saludo desde Coruña.